Golpe de calor

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El golpe de calor también suele ser conocido como shock térmico en ciencia y viene derivado de la denominada hipertermia.

El golpe de calor es fruto de un exceso de temperatura del cuerpo y esto puede ser producido por la existencia de temperaturas muy elevadas o por habernos excedido realizando ejercicio, lo cual conlleva a una pérdida de agua, lo cual a su vez genera deshidratación y esto conlleva a qué el organismo no puede funcionar correctamente.

A pesar de que nuestro cuerpo se caracteriza por la homeostasis, es decir, la capacidad de autorregular las condiciones manteniéndolas estables en algunas ocasiones el cuerpo no puede asumir los cambios bruscos de temperatura.

Es muy frecuente el incremento de casos en los meses de verano, ya que se producen temperaturas muy elevadas como consecuencia de las denominadas olas de calor.

Hay que tener una especial precaución si uno se encuentra en los denominados grupos de riesgo, como pueden ser los niños, los ancianos, los enfermos de diabetes o de enfermedades cardiovasculares renales o neurológicas, las personas obesas, las personas sometidas a algún tipo de tratamiento y especialmente aquellas personas disminuidas y decir más proclives, al no tener las suficientes medidas protectoras contra el calor, o trabajadores que trabajan al aire libre como podrían ser los obreros de la construcción.

Respecto a la sintomatología, es muy variada. Se puede producir una sensación de debilidad, la sequedad y enrojecimiento del tejido cutáneo, sudor, un exceso de ventilación y dolores de cabeza y mareos que pueden acompañar a la pérdida de conciencia.

Las causas más frecuentes por las que se produce el denominado golpe de calor es porque el cuerpo tiene una temperatura superior a la que puede funcionar de manera óptima, lo cual produce un alto grado de deshidratación para evitar estos síntomas hay que tener en cuenta las siguientes pautas.

Pautas

No hacer ejercicio en las zonas horarias en las que hay mayor temperatura y exposición al sol. No utilizar prendas negras u oscuras, permanecer en lugares en los que la temperatura sea más inferior como por ejemplo en la sombra, y mantener una correcta hidratación. Hay que evitar el consumo de fármacos diuréticos y de diversos tipos de antiinflamatorios especialmente los diuréticos para evitar la deshidratación respecto a los tipos de calor hay que tener en cuenta la clasificación de Semergen.

Esta clasificación distingue dos golpes de calor: los producidos de forma activa, es decir, cuando hay un exceso ejercicio físico, y los producidos de forma pasiva, es decir,  cuando no hay una actividad física sino que hay en exposición a una mayor temperatura de una forma prolongada.  Respecto al tratamiento hay que tener en cuenta que hay que ponerse de manera inmediata en contacto con los servicios de urgencias.

Hasta que se produzca la llegada de los mismos hay que mantener a la persona afectada en un recinto oscuro y tratar de producir un descenso de la temperatura corporal. Esto se puede producir con la aplicación de paños húmedos y fríos o mediante un baño de agua fría, pero moderadamente para no producir cambios demasiado drásticos en la temperatura corporal que puedan producir efectos adversos.

Es fundamental realizar un pronóstico adecuado y de forma rápida ya que la supervivencia se relaciona con el tiempo de reacción ante los síntomas y su aparición.

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