Prevención y rescate en caso de alud

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Podríamos definir a los aludes como una caída precipitada de nieve de forma masiva de tal forma que debido a la inmensa fuerza producida por la gran masa de nieve produce una gran cantidad de daños.

Causas de su formación

Normalmente los aludes se producen porque las capas de nieve no son homogéneas, es decir, que hay líneas o límites de capas diferentes que facilitan el desplazamiento de una sobre la de otros.

Esto se puede producir por fenómenos atmosféricos como el viento y la lluvia, que producen este desplazamiento de la nieve. Pero no solo por esto se puede producir, sino que también se puede producir por cambios en la temperatura del ambiente.

Además hay que subrayar que no sólo se puede producir un alud por cambios atmosféricos, sino que también hay que tener en cuenta el terreno sobre el que la nieve se asienta, es decir, hay suelos más proclives a que se produzcan aludes como por ejemplo los terrenos arenosos o arcillosos, ya que al ser más inestables se puede producir con mayor facilidad el movimiento de la capa de nieve.

Tipos de aludes

Hay que señalar que hay tres tipos de aludes.

Aludes de nieve fresca

Este se produce cuando el peso de la nieve es mayor que el que la misma puede soportar, de tal forma que la nieve cae o se precipita de forma brusca. Esto suele ser habitual cuando se producen fuertes nevadas ya que la nieve es de muy baja densidad y se funde con el aire formando una superficie lisa a partir de la cual se produce una reacción en cadena, de tal forma que la primera capa de nieve que cae arrastra las demás.

Aludes de placa

Una placa de nieve es una superficie a la que podríamos definir como compacta respecto del resto de placas. Este alud es de los más frecuentes y cuando se produce la caída de la nieve déjame una considerable factura.

Aludes de nieve húmeda

Esta avalancha se produce cuando la nieve que se encuentra en la superficie se funde de tal forma que arrastra la nieve que se encuentra las capas más inferiores pero ligadas íntimamente, es decir, que el aumento de la temperatura provoca que la capa primigenia o primeriza se detenga de tal forma que arrastra a las demás. Estos aludes se caracterizan porque se deslizan de forma lenta y progresiva.

Prevención y rescate en caso de alud

En primer lugar, hay que tener en cuenta que el riesgo de avalanchas se relaciona con la caída de la nieve: cuanta más nieve haya caído en un día, más probable es que se produzca un alud. Esto es muy usual en los aludes de nieve fresca.

No obstante, también hay que tomar medidas para evitar los aludes de nieve húmeda. Esto es,  que hay que evitar salir a la montaña en aquellas horas posteriores a las que se haya producido la máxima exposición solar. En caso de que se encuentre ante un alud, lo primero que hay que hacer es intentar salir de la trayectoria a la que se dirige este.

No obstante esto puede ser muy difícil ya que los aludes van a mucha velocidad. Por ello lo primero que hay que hacer es despojarnos de todo aquello que pueda servir de ancla para clavarnos en la nieve, de tal forma que evitemos hundirnos más, como por ejemplo pueden ser los esquís. En segundo lugar en caso de que nos atrape la avalancha hay que realizar todo tipo de movimientos para intentar mantenernos en la superficie.

En caso de que no sea posible mantenerse en la superficie hay que taparse la cara con las extremidades de forma que cuando la nieve se amontone encima de nosotros podamos habernos creado un hueco para poder respirar. Una vez se haya producido alud y estamos a salvo, lo que hay que hacer es intentar salir hacia el exterior.

Es muy importante no entrar en pánico ni gritar ya que esto lo único que provocará es que nos quedemos sin oxígeno.

Si presenciamos que una persona ha quedado sepultada, en primer lugar lo que habrá que hacer es marcar el lugar en el que la persona ha sido enterrada. Esto facilitará al rescate.

En segundo lugar nuestro siguiente paso debe ser o alertar a los profesionales, o en caso de que haya una gran emergencia, que será la mayoría de las veces, intentar rescatar al individuo con cuidado. Una vez se haya descargado a la persona accidentada, inmediatamente hay que prestar los primeros auxilios que sea necesarios.

Prevención y rescate en caso de alud
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