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Una de las patologías bastante frecuentes en el deporte es la pubalgia, también conocida como osteopatía dinámica de pubis, o más comúnmente, dolor de ingle.

Los deportes más comunes donde encontramos esta patología es el fútbol, atletismo (corredores de fondo) o el fútbol sala, aunque también lo encontramos en menor proporción al ciclismo, senderismo o deportes de salto.

Qué es la pubalgia?

La pubalgia, se define como una osteoartropatia microtraumàtica de la sínfisis púbica (unión de la cadera y su parte inferior).

Es una lesión que produce microtraumatismos repetitivos sobre la sínfisis pubiana y que afecta porcentualmente los hombros abductores. Es una patología por tracción sobre la zona y la rama isquiopubiana, presentando irradiaciones dolorosas hacia los propios abductores, abdominales y arcos crurales.

Al igual que otras lesiones, tiene origen traumático, producto de un mal gesto deportivo puntual, una caída monopodal, un salto incorrecto y que produzca tracción en los aductores. O bien de tipo patomecánico o crónico que son producto de un proceso acumulativo y persistente, que sobrepasan los límites elásticos articulares provocando la lesión por un mal apoyo plantar principalmente.

Entre los factores a la aparición de la pubalgia tendremos los propios de la actividad deportiva, como son, jugar un exceso de partidos o entrenamientos sin descansar debidamente, no realizar estiramientos después de la práctica deportiva, irregularidad del terreno donde se realiza la actividad física y material inadecuado.

Tratamiento de la pubalgia

El mejor tratamiento para prevenir la pubalgia es el reposo, aunque este puede complementar con fisioterapia y osteopatía. También se pueden recetar algunos antiinflamatorios para reducir el dolor momentáneo y localizado.

También esta recomendado unas rutinas de calentamiento especial, destinadas a mejorar la irrigación de la zona afectada y evitar el problema de la pubalgia crónica.

También es importante saber si hay alguna diferencia de longitud entre una extremidad y otro, o algún tipo de pronación o supinación del tobillo, ya que se puede corregir con una plantilla y / o alza. Es muy importante, tanto para eliminar el dolor como para prevenir futuras lesiones, ya que una correcta colocación de la base, nos ayuda a estabilizar las zonas superiores (rodilla, cadera, espalda).

En el momento que conseguimos una mejora de la lesión, se recomienda comenzar un programa de ejercicios de rehabilitación de la zona. De este modo y de manera gradual, se podrá reiniciar la práctica deportiva, evitando en lo posible los cambios bruscos de dirección.

Prevención

La mejor prevención es realizar un buen calentamiento y evitar aquellos gestos y movimientos mal realizados que puedan ayudar a lesionarnos. Aunque es muy difícil de controlar.

Debemos tener especial interés en una serie de ejercicios:

  • Reforzar la musculatura estabilizadora de la cadera
  • Dosificación. Cuando notamos molestia, si es posible intentar descansar.
  • Aumentar la potencia muscular de abductores, aductores y abdominales
  • Utilizar un calzado adecuado
  • Realizar estudio biomecánico de la huella plantar

Ejercicios para tratar la pubalgia

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