La enfermedad de Wilson: Definición, síntomas y tratamiento

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Qué es la enfermedad de Wilson?

La enfermedad de Wilson o degeneración hepatolenticular es una enfermedad hereditaria autosómica recesiva con una incidencia de aproximadamente 1 nuevo caso por cada 30.000 personas en la mayoría de zonas del planeta, y con una preponderancia en la población masculina. Se caracteriza por una acumulación de cobre en los tejidos, que se manifiesta con síntomas neurológicos y hepatopatías. La tasa estimada de portadores heterocigóticos es de aproximadamente 1 sobre 100, que significa que 1 de cada 100 personas son portadores asintomáticos de esta mutación.

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Síntomas de la enfermedad de Wilson

Los síntomas de la enfermedad de Wilson suelen aparecer entre los 18 y los 21 años, pero a veces no aparecen hasta los 30 y, en muy pocos casos hasta los 50. La aparición antes de los 5 años es muy poco frecuente, a pesar de que la anomalía bioquímica ya está presente en el nacimiento. La edad de aparición parece estar correlacionada con el sistema orgánico implicado. Aproximadamente la mitad (40-50%) de los pacientes presentan primero síntomas hepáticos y la otra mitad (40-50%) síntomas neurológicos.

Los signos principales son problemas hepáticos y neuropsiquiátricos. El signo inicial hepático más habitual es la hepatitis activa crónica, que culmina en cirrosis hepática, aunque algunos pacientes presentan insuficiencia hepática fulminante (caracterizada por concentraciones bastante bajas de fosfatasa alcalina y menudo por hiperbilirrubinemia, en comparación con el estado de enfermedades semejantes) y una incidencia sorprendentemente baja de carcinoma hepatocelular.

Los signos neuropsiquiátricos son demencia precoz, alteraciones del comportamiento o psicosis y signos de Asterix (un temblor de esbatec de las manos) y de parkinsonismo (como ataxia, discinesia y rigidez).

Signos complementarios son de tipo renal (acidosis tubular renal, piedras en el riñón), oftálmico (anillos corneales de Kayser-Fleischer, catarata de girasol), cardíaco (miocardiopatía, arritmia) y dérmico (hidroadenitis supurativa). La hemólisis (anemia provocada por la destrucción de eritrocitos) sólo se presenta en los casos muy graves.

Diagnóstico

En el 80% de los pacientes se presenta una concentración reducida de ceruloplasmina, y es una prueba habitual de cribado en pacientes con problemas hepáticos. Una prueba más precisa es la medición directa de la concentración de cobre en una muestra de 24 h de orina, en la sangre o en una muestra obtenida por biopsia hepática. La concentración media de cobre hepático puede llegar a ser 20 veces superior a la normal, mientras que las concentraciones de ceruloplasmina son habitualmente un 30% inferiores al valor normal.

Una exploración ocular puede detectar anillos corneales de Kayser-Fleischer, pero su ausencia no descarta la enfermedad de Wilson y, además, su presencia puede pasarse por alto en una exploración rutinaria. Este signo se caracteriza por anillos marrones alrededor de la córnea, provocados por la deposición de cobre en la membrana de Descemet.

Fisiopatología

El gen de la enfermedad de Wilson (WND) se ha cartografiado en el cromosoma 13 (13q14.3) y se expresa principalmente en el hígado, los riñones y en la placenta, pero también se ha encontrado en el corazón, el cerebro y los pulmones, aunque en concentraciones mucho menores. El gen codifica para una ATPasa de tipo P que transporta cobre en la bilis y lo incorpora a la ferroxidasa.

La forma mutante del WND que se expresa en las personas con la enfermedad de Wilson inhibe la liberación del cobre en la bilis. De esta forma se dificulta la excreción del cobre del organismo y se acumula en el hígado, provocando daños a los tejidos hepáticos. Finalmente los daños provocan que el hígado libere el cobre directamente al torrente sanguíneo, que lo transporta por todo el cuerpo. La acumulación de cobre provoca daños en los riñones, el cerebro y los ojos. Si no se trata, la enfermedad de Wilson acaba provocando lesiones cerebrales, hepatopatías y, en última instancia, la muerte.

Los depósitos de cobre en los núcleos basales, especialmente en el putamen y en el globo pálido (que forman el núcleo lenticular), provocan muerte celular, con síntomas parecidos a los de la enfermedad de Parkinson.

Tratamiento de la enfermedad de Wilson

La enfermedad se trata con el uso crónico de quelantes, como la D-penicilamina o el hidrocloruro de trientina, fármacos que ayudan a eliminar el cobre de los tejidos. Los pacientes también deben tomar vitamina B6 y seguir una dieta baja en cobre, lo que significa evitar la ingesta de setas, frutos secos, chocolate, pasas, dátiles y frutos secos similares, hígado y marisco. La ingesta adicional de zinc puede ayudar a bloquear la absorción intestinal de cobre.

El trasplante de hígado es efectivo en pacientes con enfermedad de Wilson fulminante y que no responden a los tratamientos habituales. Como el efecto principal de la enfermedad se encuentra en el hígado, el trasplante es plenamente curativo, pero como sólo se realiza en pacientes gravemente enfermos, su pronóstico es aún pobre.

Epidemiología

En la población caucásica, la incidencia se sitúa, aproximadamente, en 1 sobre 30.000, con una tasa de portador de 1 sobre 100. La frecuencia genética es muy superior en la población hispanoamericana de ascendencia indígena o mestiza, especialmente en América Central.

Historia

La enfermedad lleva el nombre del médico británico Samuel Alexander Kinnier Wilson (1878-1937) que la describió en 1912. El médico JN Cumings consiguió relacionarla con la acumulación de cobre en 1948. El primer agente quelante efectivo, la penicilamina, fue descubierto por John Walshe en 1956. Su base genética fue establecida por diversos grupos de investigación durante las décadas de 1980 y 1990.

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