Los pies además de ser el medio por el que el ser humano se desplaza, son los encargados de soportar todo el peso y la estructura de cuerpo. Aunque pueda parecer una estructura menos importante, cualquier alteración en su morfología puede conllevar trastornos en la biomecánica de las extremidades inferiores. El pie plano es un buen ejemplo de una alteración que, directa o indirectamente, afecta al buen funcionamiento de nuestro aparato locomotor.

Qué es el pie plano

Si miramos con atención el pie podemos observar que la región plantar, es decir la planta del pie, forma una ligera línea curva llamada arco o bóveda plantar. Esta estructura está constituida por 3 arcos: 2 longitudinales y 1 transversal sostenidos por músculos, huesos y ligamentos. Su función permite que al caminar seamos capaces de adaptarnos a las irregularidades de las superficies y actúa como amortiguador al correr o al caminar.

En el pie plano, estos arcos no están presentes en la morfología del pie o se encuentran pero menos pronunciados. En niños menores de 3 años es normal la apariencia del pie plano debido a que el pie aún no está del todo adaptado a la marcha. No es hasta los 8 años que el pie se acaba de desarrollar, haciendo su aparición el arco.

Las consecuencias del pie plano, biomecánicamente hablando, son el desplazamiento de las estructuras óseas hacia abajo y hacia adentro, lo que provoca la deformación del pie y su movimiento. Existen dos tipos de pies planos:

  • Pie planoflexible: la característica principal de este tipo de pie plano es que, al levantarlo, el arco se ve formada y al apoyarlo, desaparece. Suele ser más frecuentes en niños que en adultos y con el crecimiento se produce mejoría. En caso de no experimentar mejoría se produce la deformación de los tendones y los ligamentos, dolor y mayor consumo energético al correr o caminar por la sobrecarga de los músculos.
  • Pie plano valgo: en este caso no se forma el arco durante la niñez, por lo que persiste una vez somos adultos. Provoca dolor en los pies, las pantorrillas y las lumbares. En el caso de los deportistas con esta afección es posible que necesiten zapatillas deportivas con plantillas especiales. Estas plantillas permiten llevar a cabo la actividad física con relativa normalidad y con menos dolor.

Causas del pie plano

Las causas del pie plano pueden ser de carácter hereditario, por una mala posición del feto durante el embarazo, por el envejecimiento, por lesiones en el pie o por una patología concreta. En cualquier caso, se provoca una alteración en los tendones que provoca que los arcos no lleguen a formarse o su función quede comprometida.

Sintomatología del pie plano

Aunque el pie plano no es doloroso y, en algunos casos, solo se observa la falta del arco puede llegar a provocar dolores en adultos tras largos períodos de estar de pie o tras la práctica de algún deporte, calambres o aplanamiento total del pie.  También se observan disfunciones en la movilidad como caídas frecuentes, torpeza o una posición anormal de los pies al caminar.

El funcionamiento alterado de los pies pueden desencadenar procesos dolorosos tanto en articulaciones como en los músculos. Quizás los síntomas más preocupantes sean las alteraciones en los huesos de las extremidades inferiores participantes en el movimiento: la rodilla, la cadera y la tibia. En cualquier caso, cabe destacar que el pie plano puede no ser la principal causa para la inflamación o el dolor en estas zonas.

Tratamientos recomendados para el pie plano

Después de haber pasado por una evaluación previa inicial, la frecuencia y la gravedad de los síntomas que presenta el paciente, el especialista escogerá el tratamiento más adecuado pudiendo ser quirúrgico o no.

Soluciones ortopédicas

El especialista consultado, ya sea podólogo u ortopedista, indicará usar plantillas o calzado específico para intentar formar el arco plantar fisiológicamente. En el caso del calzado ortopédico con algo de tacón y suela dura y fina. Si el tratamiento es para un niño, es recomendable que se empiece con el tratamiento con calzado a partir del momento en el que este empieza a caminar.

En el caso de las plantillas estas serán blandas o más rígidas, dependiendo de la edad y del tipo de corrección que necesite el pie. Es recomendable cambiarlas cada año y a medida que el pie crece. La edad ideal para empezar con el tratamiento con plantillas es a los dos años.

Fisioterapia

Sumado al tratamiento con soluciones ortopédicas es necesario acudir a un fisioterapeuta  que le recomendará al paciente realizar ejercicio específicos, dependiendo de las condiciones físicas de este y su resistencia. Los ejercicios están pensados especialmente para fortalecer los músculos y estimular la formación del arco del pie.

Algunos de los ejercicios recomendados pueden ser:

  • Coger objetos pequeños con los dedos de los pies y trasladarlos.
  • Caminar sobre los talones.
  • Estiramientos de los músculos y elongación de los tendones de los pies.
  • Caminar de puntillas de un extremo a otro sobre diferentes superficies.

Cirugía para el pie plano

Si tras un proceso de rehabilitación y la ortopedia no se ve ninguna mejoría, la cirugía sería el último tratamiento para el paciente con pie plano. Deben valorarse los síntomas y si existen anomalías graves en las articulaciones o en los tendones. Es recomendable consultar con varios especialistas antes de decidir pasar por un procedimiento quirúrgico.

Los pies son una estructura fundamental que cumplen funciones tan importantes como la locomoción o la carga del peso de nuestro cuerpo haciendo posible mantener la posición vertical. Su malformación provocaría alteraciones en nuestro sistema locomotor en general, por ello es muy importante mantenerlos sanos y fuertes y, en caso de padecer pie plano, actuar con soluciones efectivas y acudir a los especialistas adecuados.

Pies planos en adultos: causas, sintomatología y tratamiento
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