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El ser humano durante toda su vida está expuesto a padecer diferentes tipos de enfermedades. Todas con variadas características y orígenes, aunque algunas son más comunes que otras. Unas pueden ser contagiosas, mientras que otras no lo son, a su vez unas representan mayores riesgos o complicaciones y otras tienen inconvenientes en menor grado. Una de estas enfermedades es el sarampión.

¿Qué es el sarampión?

El sarampión se relaciona directamente con una infección que provoca un virus, que crece en los pulmones y la faringe. Sus síntomas son diversos y visibles a simple vista, es bastante frecuente y por lo general se presenta durante la infancia. Además, es una enfermedad contagiosa y ha sido la causa de muerte de muchos infantes.

En este orden de ideas, el conocimiento al respecto es primordial. Aún más en el caso de los niños, pues su atención a tiempo, puede evitar complicaciones graves e incluso la muerte. Hasta es importante ver el sarampión en imágenes para tener mayor comprensión del virus, sus síntomas y poder identificarlos, sin ningún tipo de problema.

Virus del sarampión

El virus que causa el sarampión es el paramixovirus, este pertenece a la familia Paramixoviridae que atacan el sistema respiratorio. Su genoma es ARN y su cadena sencilla. Su tamaño es de 125 a 250 x 18 nm. Son partículas lábiles y frágiles en cuanto a condiciones ambientales. Su periodo de incubación es de 8 a 12 días.

Síntomas del sarampión

Los síntomas de sarampión son diversos y se presentan después del periodo de incubación. El primero es fiebre alta, tos, ojos rojos y llorosos y hasta conjuntivitis. Seguidamente, aparecen las manchas de koplik, estas son pequeños puntos blancos dentro de la boca, específicamente en el interior de las mejillas. Para una mayor comprensión se pueden buscar fotos y textos del sarampión.

A continuación se manifiesta la erupción cutánea o exantema, que son manchas de color rojo y en primer lugar se notan detrás de las orejas y luego por todo el rostro, después se extiende de forma descendente por el resto del cuerpo. Esto provoca picazón, con los días adopta un tono parduzco y luego se descama. Otros síntomas sarampión son dolor muscular, dolor de garganta o catarro y moqueo nasal.

Síntomas del sarampión en niños

Los síntomas de sarampión en niños son los mismos que en los adultos, fiebre, las manchas en el cuerpo, ojos rojos, catarro nasal y falta de apetito, aunque en ellos se presenta con mayor frecuencia las manchas de koplik.

Causas del sarampión

La causa de esta enfermedad infecciosa es el contagio. Esto se puede producir hasta 5 días antes que se produzcan las manchas y 4 días después de estas. El sarampión se transmite a través de la tos y los estornudos, pues con estos se emiten gotas que se esparcen en el aire. También se contagia por medio de la secreción proveniente de la nariz.

Sarampión en niños

En cuanto a cómo es el sarampión en los más pequeños, este se da de la misma forma en que se manifiesta en los adultos. Aunque son los niños y niñas los más propensos a sufrirlo, pues es menos frecuente durante la adultez. Incluso, durante algunos años esta infección causó pulmonía y encefalitis a muchos niños. No obstante, esto disminuyó con la vacuna del sarampión.

Sarampión en adultos

El sarampión es menos frecuente en los adultos, aunque se pueden recuperar con mayor rapidez, debido a la mejor fuerza o resistencia del sistema inmunológico. Aunque existen algunos factores que les pueden convertir en candidatos más propensos a padecerlo.

Estos son la carencia de la vacuna contra el sarampión y también viajar sin está, a algún país donde la infección se reproduzca con más intensidad. La deficiencia de vitamina A es igualmente un rasgo que aumenta las probabilidades, incluso puede hacer que los síntomas tengan mayor durabilidad o resistencia.

Tratamiento del sarampión

Cuando se hacen visibles los síntomas del sarampión, es imprescindible recurrir al tratamiento que permita disminuir la energía de dichos signos y acelerar la recuperación del paciente, ya sea niño o adulto.

Aunque el tratamiento del sarampión no es algo específico, o no existe algún fármaco que lo pueda eliminar de inmediato, se pueden emplear algunos recursos para la mejora. Estos son en primer lugar, reposo, buena alimentación y la debida hidratación con una cantidad adecuada de líquidos.

También antibióticos para aliviar la infección de los ojos y la garganta, y a su vez prevenir la neumonía. También se recomienda la ingesta de paracetamol para aliviar el dolor y el malestar general, así como también vaporizaciones. En el caso particular de los niños, es aconsejable administrarles dosis de vitamina A.

El método más seguro es la vacuna contra el sarampión en edad infantil, es económica y se aplica en cualquier institución médica. Igualmente, es vital acompañarla con la inmunización de la rubéola. En tal sentido, es muy importante que los padres atiendan esta necesidad y así eviten este tipo de infección a los infantes.

Cabe destacar, que tanto para niños como para adultos, la recuperación del sarampión es un proceso progresivo. Las manchas por ejemplo, desaparecen en el mismo orden que se manifiestan y los demás signos se disminuyen con los días. Las manchas de koplik son el único síntoma que desaparece hasta 24 horas después de que se hacen visibles.

De hecho, este es la señal que generalmente se usa para el diagnóstico de esta infección. La visibilidad de los síntomas permite un diagnóstico más rápido. Este es muy importante cuando se trata de niños, pues la atención inmediata es sumamente necesaria para evitar otras complicaciones y estados de gravedad.

En el caso de no estar seguro, es muy útil observar imágenes del sarampión. Allí se representa muy bien el aspecto de los síntomas principales, comenzando por las manchas del cuerpo que es el más distintivo.

En resumen, el sarampión es una enfermedad infecciosa delicada y afecta principalmente el sistema respiratorio. Se produce por el paramixovirus y es muy contagiosa. Los pacientes más indefensos ante esta infección son los niños, aunque los adultos también la padecen. Sus síntomas son progresivos y no hay algún medicamento específico. Las vacunas son el medio para evitarla.

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