La lepra

La lepra o enfermedad de Hansen es una enfermedad infectocontagiosa pero difícilmente contagiable causada por el bacilo de Hansen (Mycobacterium leprae, 1874). Es una enfermedad crónica con afectación cutánea, nerviosa y visceral, y su diseminación depende del estado inmunitario del paciente.

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Paciente con lepra

Historia

La lepra es una enfermedad conocida desde la antigüedad. Los primeros restos de la lepra se encuentran en un esqueleto en la India, que data del 4000aC, en Rajasthan. Algunos de los primeros manuscritos donde aparece la lepra son del 600aC y se encuentran en la zona de las actuales China, India y Egipto. Se pensó durante mucho tiempo que su origen era asiático y que se extendió durante la ocupación de Alejandro grande y posteriormente por los fenicios y Roma (actualmente un estudio de 2005 de su genoma, en el instituto Pasteur, de Monnot Mark y Stewart Cole en situarían el origen en África u Oriente medio desmintiendo su esta teoría de origen asiático). Con el transporte de esclavos africanos hacia América la enfermedad también se extendió al nuevo continente.

La Biblia contiene pasajes que se refieren a la lepra, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo. Es imposible saber si es la misma enfermedad o alguna de sus variantes. El término “lepra” ha sido usado para designar muchas otras enfermedades cutáneas y su origen y gravedad son muy variables

En uno de los evangelios se narra la curación de un posible leproso por Jesús, ejemplificando como estaba de tendido y su conocimiento (Mc 1, 40-45; Mt 8, 1-4, Lucas 5, 12-16) . En los primeros textos donde aparece, la lepra siempre se ha representado como una gran amenaza y los leprosos han sido tradicionalmente muy excluidos por la sociedad. A menudo se les rechazaba de su comunidad y de sus familias debido a la enfermedad, y en países subdesarrollados esta práctica se continúa siguiendo hoy en día.

La lepra ha dado lugar a fuertes medidas de segregación y exclusión social, a veces hereditaria. La disminución de la lepra en Europa comenzó en el siglo XVI, que a pesar de no tener una explicación satisfactoria se podría suponer que es por las mejoras higiénicas y por la mejora de las precauciones por parte de la población.

En 1873, el noruego Hansen Armauer descubrió la bacteria responsable de esta enfermedad. Esto supuso un gran avance para el tratamiento de la enfermedad, y en su nombre se bautizó como enfermedad de Hansen.

Años más tarde se comenzó a intentar afrontar la enfermedad de varias maneras. En los últimos 20 años más de 12 millones de personas se han curado y su prevalencia ha disminuido en un 90%. Se ha erradicado en 108 de los 122 países que eran afectados y ya no es un problema importante para la salud pública, aunque en algunos países sigue causando estragos.

Epidemiología

En 1985 había 5.4 millones de personas afectadas por esta enfermedad. En 1994, 2 millones. Y en 2005 había unas 500.000 personas afectadas. Los focos geográficos donde se encuentra principalmente la lepra son India, Brasil y África Central.

En España encontramos que hay un caso / 100.000 habitantes, la mayoría de los cuales se concentran en Andalucía (Jaén, Málaga y Almería), donde encontramos unos 2.000 casos; así como en Galicia, Canarias y Levante. En Cataluña, sólo encontramos unos 300 casos.

Etiopatogenia

La enfermedad es causada por Mycobacterium leprae: microorganismo en forma de bastoncillo incurvado, de unas 7 micras, grampositivo y ácido-alcohol resistente. Agrupa en forma de “Globo”. Da positivo en la tinción de Ziehl-Neelsen. Crece a temperatura por debajo de la humana.

El mecanismo de transmisión es un tema controvertido, ya que muchos no tienen una fuente de infección clara. Los casos multibacilars son más infecciosos que los paucibacilars, por tanto, después de la predisposición genética, la naturaleza del caso fuente de infección es el factor más importante para la transmisión. Dos modos de transmisión reconocida son:

  1. Secreciones nasales de los casos multibacilars con erosiones nasales.
  2. Lesiones cutáneas ulceradas que contienen microorganismos que pueden ser transmitidos a personas susceptibles.

El contacto íntimo se asocia con la contagio de la enfermedad, por lo que los miembros de la familia son la fuente de infección más frecuente. Del mismo modo, el riesgo de contagio aumenta entre personas que viven en condiciones de hacinamiento. También se ha asociado un aumento del riesgo de contagio a los períodos de reacción leprosa.

Además, se ha encontrado cierta relación étnica. Por ejemplo, en la etnia gitana se ven más casos de lepra, pero es más que posible que sea por sus hábitos de vida y no por pertenecer a una etnia determinada.

El período de incubación dura entre 6 meses y 20 años, según el tipo de lepra:

  • Tuberculoide: 3-5 años.
  • Lepromatosa: 7-10 años.

Una vez ha entrado en el organismo, el bacilo es muy neurotrófico y afecta principalmente, y en función de la resistencia del paciente:

  • Células de Schwann de la piel.
  • Ganglios linfáticos.
  • Aparato respiratorio alto.
  • Aparato digestivo alto.

Por lo tanto, saber esto nos permitirá determinar las pruebas que tenemos que hacer ante la sospecha de lepra para demostrar la presencia del bacilo:

  • Biopsia de piel.
  • Biopsia de nervios periféricos, que estarán engrosados ​​y se podrán palpar, sobre todo en la lepra tuberculoide.
  • Frotis de la mucosa nasal.
  • Escarificación del lóbulo de la oreja.
  • Biopsia ganglionar.

Clasificación

La clasificación de la lepra se hace según aspectos clínicos, bacteriológicos, inmunológicos y histopatológicos. En muchos pacientes infectados la enfermedad desaparece espontáneamente y no se desarrollan lesiones. Los que desarrollan lesiones se clasifican en paucibacilars (tienen pocos microorganismos en sus tejidos) o multibacilars (tienen muchos microorganismos en sus tejidos).

La lesión inicial constituye la enfermedad indeterminada, que puede resolverse espontáneamente o evolucionar a otra forma de la enfermedad, que será la forma borderline o dimorfo. A partir de aquí la enfermedad puede evolucionar hacia una de las dos formas polares de la enfermedad, que son la tuberculoide y la lepromatosa.

La enfermedad borderline se caracteriza por su inestabilidad. A veces hay casos que se transforman del polo tuberculoide al lepromatós en un proceso llamado downgrading.

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