Diabetes: Síntomas y tratamiento

La diabetes mellitus o diabetes sacarina, a menudo denominada simplemente diabetes, es un síndrome de metabolismo alterado, debida generalmente a una combinación de causas hereditarias y ambientales, que resulta en un nivel de glucosa en la sangre (glucemia) anormalmente elevado (hiperglucemia). El nivel de glucosa en la sangre está controlado por una interacción compleja de numerosas sustancias y hormonas del cuerpo, incluyendo la hormona insulina, fabricada en las células beta del páncreas. “Diabetes mellitus” se refiere a un grupo de enfermedades que provocan un nivel elevado de glucosa en la sangre debido a defectos de la secreción de la insulina o de la acción de esta hormona en el cuerpo.

La diabetes mellitus tipo 1 (DM1) se produce debido a una producción reducida de insulina, mientras que la diabetes mellitus tipo 2 (DM2) y la diabetes gestacional se deben a una resistencia a sus efectos. Las dos causas acaban provocando hiperglucemia, que es la responsable principal de los signos agudos de la diabetes: una producción excesiva de orina, más sed y un aumento de la ingestión de líquidos para compensar, visión borrosa, pérdida de peso sin motivo aparente, letargo y cambios en el metabolismo de la energía.

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Síntomas y tratamiento para la diabetes

Otras formas de diabetes mellitus incluyen la diabetes congénita, debida a un defecto genético de la secreción de insulina; la relacionada con la fibrosis quística o la diabetes de esteroides inducida por altas dosis de glucocorticoides.

Si no se trata, la diabetes puede causar muchas complicaciones. Las complicaciones agudas incluyen la cetoacidosis diabética y el coma hiperosmolar. Las complicaciones graves a largo plazo incluyen enfermedad cardiovascular, insuficiencia renal crónica y retinopatía diabética. El tratamiento adecuado de la diabetes es tan importante como controlar la presión arterial y un estilo de vida saludable, sin fumar y manteniendo un peso corporal correcto.

Todas las formas de la diabetes han sido tratable con insulina desde que estuvo disponible en 1921, y la diabetes tipo 2 se puede controlar con otros medicamentos. La insulina y algunos medicamentos orales pueden causar hipoglucemia, que puede ser peligroso si es grave. Ambos tipos 1 y 2 son enfermedades crónicas que no se pueden curar. Para eliminar la enfermedad se ha probado el trasplante de páncreas con éxito limitado en la DM tipo 1. La diabetes gestacional suele desaparecer después del parto.

El Día Mundial de la Diabetes se celebra el 14 de noviembre.

Clasificación

Se clasifica (según el Comité de expertos de la ADA, 1997) en 4 tipos:

a) Diabetes Mellitus tipo 1

b) Diabetes Mellitus tipo 2

c) Otros tipos de Diabetes Mellitus

d) Diabetes gestacional

Diabetes mellitus tipo 1

(Ya no debe utilizarse el término Diabetes insulinodependiente)

Característicamente existe en la época temprana de la vida y se debe a un déficit absoluto de insulina, producto de la destrucción de las células beta del páncreas para procesos auto-inmunes o idiopáticos. Sólo cerca de 1 entre cada 20 personas diabéticas tiene diabetes tipo 1, la que se presenta más frecuentemente en jóvenes y niños. Este tipo de diabetes se conocía como diabetes mellitus insulinodependiente o diabetes juvenil. En ésta, las células beta del páncreas no producen insulina o en producen muy poca. En los primeros años de la enfermedad suelen restar reservas pancreáticas que permiten una secreción mínima de insulina (este periodo se llama luna de miel).

Diabetes mellitus tipo 2

(Ya no debe utilizarse el término Diabetes no insulinodependiente)

Se caracteriza por un complejo mecanismo fisiopatológico, cuyo rasgo principal es el déficit relativo de producción de insulina y una deficiente utilización periférica por los tejidos de glucosa (resistencia a la insulina). Se desarrolla a menudo en etapas adultas de la vida, y es muy frecuente la asociación con la obesidad; anteriormente llamada diabetes del adulto, diabetes relacionada con la obesidad, diabetes no insulinodependiente. Varios fármacos y otras causas pueden, sin embargo, causar este tipo de diabetes. Es muy frecuente la diabetes tipo 2 asociada a la toma prolongada de corticoides, frecuentemente asociada a la hemocromatosis no tratada.
Otros tipos de diabetes mellitus

Otros tipos de diabetes <5% de todos los casos diagnosticados:

  • Tipo 3A: defecto genético en las células beta.
  • Tipo 3B: resistencia a la insulina determinada genéticamente.
  • Tipo 3C: enfermedades del páncreas.
  • Tipo 3D: causada por defectos hormonales.
  • Tipo 3E: causada por compuestos químicos o fármacos.

Síntomas de diabetes

La DM2 si no está mal controlada es fundamentalmente asintomática. De lo contrario pueden aparecer los siguientes:

  • Poliuria, polidipsia y polifagia.
  • Mayor susceptibilidad a las infecciones (sobre todo candidiasis):
  • Pérdida de peso a pesar de la polifagia.
  • Ausencia de la menstruación en las mujeres (amenorrea).
  • Aparición de impotencia en los hombres.
  • Dolor abdominal.
  • Fatiga o cansancio.

Fisiopatología

La insulina es la hormona principal que regula la absorción de glucosa de la sangre hacia el interior de las células (principalmente células musculares y grasas, pero no las células del sistema nervioso central). Por tanto, una deficiencia de la insulina o una insensibilidad de sus receptores tiene un papel central en todas las formas de diabetes mellitus.

La mayoría de glúcidos de la sangre son transformados en pocas horas en el monosacárido glucosa, el glúcido principal de la sangre, utilizado como combustible para el cuerpo. Las excepciones más significativas son la fructosa, la mayoría de disacáridos (excepto la sucrosa y en algunas personas la lactosa), y todos los polisacáridos más complejos, con la destacada excepción del almidón. La insulina es liberada en la sangre por células beta de los islotes de Langerhans en el páncreas, en respuesta al aumento del nivel de glucosa en la sangre, generalmente después de comer. La insulina es utilizada por aproximadamente dos tercios de las células del cuerpo para absorber glucosa de la sangre para utilizarla como combustible, para convertirla en otras moléculas necesarias, o por almacenarla.

La insulina también es el principal señal de control para la conversión de glucosa en glucógeno para almacenarla en el interior de las células hepáticas y musculares. Un nivel bajo de glucosa resulta tanto en una liberación reducido de insulina de las células beta como en la conversión inversa de glucógeno en glucosa cuando caen los niveles de glucosa. Este proceso es controlado principalmente por la hormona glucagón, que tiene el efecto contrario de la insulina. La glucosa recuperada de esta manera por el hígado vuelve al flujo sanguíneo; las células musculares carecen del mecanismo de exportación necesario.

Los niveles elevados de insulina incrementan algunos procesos anabólicos como el crecimiento y duplicación celulares, la síntesis de proteínas y el almacenamiento de grasas. La insulina (o la falta de insulina) es la señal principal en la conversión de la mayoría de los procesos bidireccionales del metabolismo de una dirección catabólica a una de anabólica, y viceversa. En concreto, un nivel bajo de insulina es lo que determina el inicio o el fin de la cetosis (la fase metabólica de combustión de grasas).

Si la cantidad de insulina disponible no es suficiente, si las células responden mal a los efectos de la insulina (insensibilidad a la insulina o resistencia a la insulina), o si la insulina en sí es defectuosa, entonces la glucosa no será absorbida adecuadamente por las células del cuerpo que la necesitan, y tampoco será almacenada adecuadamente en el hígado y los músculos. El efecto neto es un nivel alto persistente de glucosa en la sangre, una síntesis proteica pobre y otros trastornos metabólicos, tales como acidosis.

Diagnóstico

Se basa en la medición único o de forma continua (hasta 2 veces) de la concentración de glucosa en plasma. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció los siguientes criterios en el 1999 para establecer con precisión el diagnóstico:

  • Síntomas clásicos de la enfermedad (Organización Mundial de la Salud: Poliuria, Polidipsia, polifagia y Pérdida de peso inexplicable) más una toma sanguínea casual o al azar con cifras mayores o iguales de 200mg / dl (11,1 mmol / L).
  • Medición de glucosa en plasma en ayunas mayor o igual a 126mg / dl (7.0 mmol / L). Ayuno se define como no haber ingerido alimentos en al menos 8 horas.
  • La prueba de tolerancia a la glucosa oral (curva de tolerancia a la glucosa). La medición en plasma se hace dos horas posteriores a la ingesta de 75g de glucosa en 30ml de agua; la prueba es positiva con cifras mayores o iguales a 200mg / dl.
  • Hemoglobina glicosilada (Hb A1C) ≥ 6.5%. Si bien no se tenía en cuenta como medio diagnóstico, en una última revisión se considera como prueba diagnóstica.

Causas

Al principio se pensaba que el factor que predisponía a la enfermedad era un consumo alto de hidratos de carbono de rápida absorción. Después se vio que no había un aumento de las probabilidades de tener diabetes mellitus por el consumo de hidratos de carbono de asimilación lenta.

Actualmente se piensa que los factores más importantes en la aparición de una diabetes tipo 2 son, además de unas posibles resistencia a la insulina e intolerancia a la glucosa, el exceso de peso y la falta de ejercicio. Para la diabetes tipo 1 prevalecen, fundamentalmente, la herencia genética, o bien, alguna enfermedad que influya en el funcionamiento del páncreas (diabetes tipo 1 fulminante).

La actividad física mejora la administración de las reservas de azúcares del cuerpo y actúa de reguladora de las glucemias. Las reservas de glucógeno aumentan y se dosifican mejor cuando el cuerpo está en forma, ya que las grasas se queman con más facilidad, reservando más los hidratos de carbono para esfuerzo intensos o haciendo en caso de que la actividad sea muy larga que las reservas aguanten más tiempo.

La edad es un factor de riesgo importante. En 2012, tan sólo el 1,19% de las defunciones por diabetes en los Estados Unidos se produjeron en personas de menos de 35 años, mientras que el 71,53% se produjeron en individuos de 65 años o más.

Enfermedades a consecuencia de la diabetes

Independiente del tipo de diabetes mellitus, un mal nivel de azúcar en la sangre conduce a las siguientes enfermedades. Las bases son las modificaciones permanentes de las estructuras constructoras de proteínas y el efecto negativo de los procesos de reparación, p. ej .: la formación desordenada de nuevos vasos sanguíneos.

  • Esteatosis hepática: hígado graso.
  • Macroangiopatía: daño de los vasos sanguíneos grandes arterias causando:
    • Infarto: infarto de miocardio, accidente cerebrovascular,
    • Isquemia: angina de pecho, claudicación intermitente de extremidades inferiores, etc.
  • Microangiopatía: daño de los pequeños vasos sanguíneos.
  • Nefropatía: daño renal.
  • Neuropatía: daño de los nervios periféricos: pérdida de sensibilidad, principalmente en las extremidades inferiores empezando por los pies y piernas.
  • Retinopatía: daño de la retina.

Complicaciones agudas

  • Coma diabético: el coma diabético es la consecuencia más grave de la diabetes y por ello de peligro mortal. En un coma diabético pueden presentarse valores de glucosa en la sangre de 1.000 mg / dl o inferiores a +/- 45mg / DL (los valores normales de glucosa en la sangre son de 60 a 120 mg / dl. Además, ocurre una sobre acidificación de la sangre (acidosis metabólica). Este como es ocasionado por infecciones, errores en la alimentación (demasiado carbohidratos) o en el caso de diabéticos que se inyectan insulina, por una dosificación erróneo de la insulina.
  • Hiperglucemia: Elevación del nivel de glucosa en sangre por encima de los 180 mg / dL en valor postprandial. Suele ser consecuencia de error en la dosificación de insulina, exceso de hidratos de carbono en la comida (que también podría considerarse error en la dosificación de insulina), o por tomar medicamentos que elevan el nivel de glucosa en sangre, tales como los anticonceptivos orales o los corticoides.
  • Hipoglucemia: Disminución del nivel de glucosa en sangre por debajo de los 60 mg / dL. Puede ser consecuencia de ejercicio físico no habitual o sobreesfuerzo, sobredosis de insulina, cambio en el lugar habitual de inyección, ingesta insuficiente de hidratos de carbono, diarrea o vómitos, etc.

Tratamiento

Tanto en la diabetes tipo 1 como en la tipo 2, como en la gestacional, el objetivo del tratamiento es restaurar los niveles glucémicos normales, entre 70 y 105 mg / dl. En la diabetes tipo 1 y en la diabetes gestacional se aplica un tratamiento sustitutivo de insulina o análogos de la insulina. En la diabetes tipo 2 puede aplicarse un tratamiento sustitutivo de insulina o análogos, o bien, un tratamiento con antidiabéticos orales.

Para determinar si el tratamiento está dando resultados adecuados se realiza una prueba afinada de hemoglobina glucosilada (HbA1c o A1c). Una persona no-diabética tiene una HbA1c <6%. El tratamiento debería acercar los resultados de la A1c lo máximo posible a estos valores.

Un ancho estudio denominado DDCT demostró que buenos resultados en la A1c durante años reducen o incluso eliminan la aparición de complicaciones tradicionalmente asociadas a la diabetes: insuficiencia renal crónica, retinopatía diabética, neuropatía periférica, etc.

Un tratamiento completo de la diabetes debe incluir una dieta sana (Una dieta que incluya todos los elementos básicos de la alimentación en una proporción adecuada: proteínas, hidratos de carbono, y grasas, así como frutas y verduras, por el contrario se debería evitar la ingestión de azúcares rápidos) y ejercicio físico moderado y habitual. Asimismo conviene eliminar otros factores de riesgo cuando aparecen al mismo tiempo como la hipercolesterolemia. También se recomienda un aumento de la actividad física.

Para conseguir un buen control de la Diabetes Mellitus, en todos los tipos de ésta, es imprescindible la Educación Terapéutica en Diabetes que, impartida por profesionales sanitarios específicamente formados en Educación Terapéutica en Diabetes (médicos o enfermeros / as-Educadores Terapéuticos en diabetes-), persigue el adiestramiento de la persona con Diabetes y de las personas cercanas a ella, para conseguir un buen control de su enfermedad, modificando los hábitos que fueran necesarios, para el buen seguimiento del tratamiento (Dieta + Ejercicio Físico + Tratamiento medicamentoso – en su caso -).

Dieta

Se recomienda una ingesta alta en fibra alimentaria, especialmente fibra soluble, pero baja en grasas (especialmente las saturadas). Las recomendaciones de la fracción del total de calorías que se obtengan de carbohidratos en una revisión de 2006 varían de 40 a 65%. Parece aconsejable reducir su ingesta de hidratos de carbono que tienen un alto índice glucémico (IG). En caso de hipoglucemia, hay que tomar alimentos o bebidas que eleven la glucosa en sangre rápidamente, seguido de la toma de carbohidratos de acción prolongada.

Fármacos

  • Antidiabéticos orales, para DM2.
  • Insulina: para DM1, diabetes gestacional; y DM2 que no se controle con antidiabéticos orales.

Control de la persona con diabetes

Con el fin de monitorizar la posible afectación los órganos afectados (órganos diana) y establecer posibles cambios en el tratamiento.

Anamnesis y exploraciones básicas

  • Revisión del plan de alimentación y ejercicio físico.
  • Revisión de la medicación (si toma).
  • Revisión de las glucemias (generalmente de autocontrol), si está en tratamiento farmacológico.
  • Presión arterial, peso.

Análisis de laboratorio

  • Funcionamiento renal con: creatinina, y microalbuminuria en orina reciente (raramente se precisa en orina de 24 h.).
  • Hemoglobina glicosilada.
  • Perfil lipídico.

Otras exploraciones

  • Revisión anual de fondo de ojo.
  • Revisión vascular: auscultación cardiaca, electrocardiograma, pulsos periféricos.
  • Revisión de los pies: pulsos de la arteria pedia y de la tibial posterior, sensibilidad, presencia de grietas, durezas, onicomicosis, uñas encarnadas, tipo de calzado.

Epidemiología

En el año 2000, según la Organización Mundial de la Salud, al menos 171 millones de personas en todo el mundo sufrían de diabetes, o el 2,8% de la población. [16] Su incidencia está aumentando rápidamente, y se estima que en 2030, este número casi se duplicará. [16] La diabetes mellitus se produce en todo el mundo, pero es más común (especialmente de tipo 2) en los países más desarrollados. El mayor incremento en la prevalencia, sin embargo, se espera que pase en Asia y África, donde probablemente se encontrarán en 2030 la mayoría de los pacientes. [16] El aumento en la incidencia de la diabetes en los países en desarrollo sigue la tendencia de la urbanización y los cambios de estilo de vida, tal vez lo más importante, la dieta de “estilo occidental”.

Diabetes: Síntomas y tratamiento
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