Propiedades del ajo y beneficios en tu salud

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Origen y composición

La planta del ajo es originaria de Asia Central y hoy en día se cultiva en todo el mundo. Durante muchos años fue utilizado por egipcios, griegos y romanos para tratar diferentes enfermedades y dolencias; y hoy en día forma parte de los remedios tradicionales de las medicinas ayurvédica y china.

El ajo está compuesto por un 65% de agua, un 7% de proteínas, un 27,5% de hidratos de carbono y un 1% de grasas. Contiene pequeñas cantidades de hierro, zinc, azufre, yodo y selenio; y de vitaminas A, C, B₁, B₂, B₆.

Pero lo que realmente le da propiedades medicinales son otros compuestos que también destacan en su composición. El más abundante es el aceite esencial aliína, que le dará su olor y sabor característicos. También destacan un tipo de azúcares llamados fructosans, diferentes enzimas y la adenosina.

Propiedades curativas del ajo

El ajo tiene múltiples efectos beneficiosos, que hemos intentado resumir lo más claramente posible:

  • Aparato cardiovascular: es un gran aliado para prevenir diferentes enfermedades cardiovasculares ya que es antiagregante plaquetario, disminuye la presión arterial y disminuye los niveles de colesterol en la sangre.
  • Aparato respiratorio: fluidifica la mucosidad y ayuda a expulsarla.
  • Aparato digestivo: nos ayudará a detener las diarreas y los espasmos en caso de sufrir infecciones intestinales; combate los parásitos; favorece las digestiones pesadas en caso de tener falta de jugos digestivos. Aumenta la producción de bilis y su expulsión hacia el duodeno.
  • Sistema endocrino: reduce los niveles de glucosa en la sangre y estimula el páncreas en la secreción de insulina.
  • Es un excelente antibiótico natural y nos protege de diferentes tipos de microorganismos: bacterias, hongos y virus.
  • Depurativo, activa el metabolismo y ayuda a desintoxicar y expulsar residuos. Sus aminoácidos sulfurados protegen los metales pesados y su acumulación en el cuerpo.
  • Sistema inmunitario: aumenta la actividad de algunas células defensivas y es antioxidante.

La mejor manera de tomarlo para beneficiarse de ello al máximo es en ayunas. La cantidad será de 2 a 3 dientes de ajo crudos. Pero si no toleramos el gusto o nos cuesta tragarlo, también podemos optar por mezclarlo con las ensaladas o las verduras picado pequeño (pero sin cocinar) o por las perlas de ajo.

Beneficios del ajo para la salud

Actualmente se han comprobado los innumerables aportes que trae su consumo para la salud de nuestro cuerpo. Aunque en muchas ocasiones es rechazado por su aroma, sus propiedades le restan importancia al olor.

Entre los importantes beneficios del consumo de ajo destacan las mejoras al sistema inmunológico y las defensas, combate la hipertensión, reducen el colesterol, es un excelente anticoagulante, mejora la vista y protege el páncreas y el hígado.

El ajo, aumenta la vitalidad, protege el sistema digestivo y previene el cáncer relacionado con esta zona del cuerpo, funciona como un escudo para el sistema respiratorio, incluso es ideal para el tratamiento de la bronquitis, el asma y las alergias, siendo al mismo tiempo un gran antiséptico y expectorante.

Por otro lado, es descongestionante, tiene propiedades antibacteriales, antimicóticas y antiinflamatorias. Limpia la piel del acné, mejora la cicatrización y combate el estrés y la depresión. Cabe destacar, que el ajo además de ser el condimento de muchas comidas se puede emplear con un medicamento natural preparado en remedios caseros, aplicado como mascarilla sobre la piel, por ejemplo, pues permite que luzca más joven y saludable.

Variedades principales

  • La variedad blanca, en la que la túnica membranosa es de color blanco, presenta bulbos grandes y compactas con bulbillos regulares. De las tres variedades es la más común, se adapta en otoño y presenta una buena adaptabilidad y conservación. El ajo de Belltall es una variedad no certificada, cultivado en secano, a ochocientos metros de altitud.
  • La rosa, está caracterizada por tener la túnica membranosa de color blanco rosado o blanco amarillento, forma bulbos grandes con más de 20 bulbillos que son pequeños y menos regulares respecto a la variedad de ajo blanco. La maduración es más corta que la de la especie blanca y debido a su escasa conservabilitat se consume principalmente como ajo fresco.
  • La roja, presenta una cabeza más grande frente a las otras especies, es regular y bien conformada. Esta última variedad es más rica en aceites esenciales y se conserva durante mucho tiempo, considerada como típica del país y un producto de exportación, a pesar de la concurrencia del ajo blanco.  Hasta los años 1970 el ajo de Banyoles era muy conocido, pero la concurrencia de productos más baratos en propició el ocaso.

Cultivo

Crece tanto en lugares fríos como cálidos, y requiere la luz directa del sol. Tolera las heladas. Las variedades de primavera proporcionan cosechas más generosas que las de otoño, pero se conservan peor. Crece sobre terrenos arenosos, profundos, bien drenados, con contenidos moderados de calcio y ricos en potasio.

Los bulbos de ajo se pudren con tierra densa y grasa, por lo que no deben cultivarse en tierras orgánicas y tampoco se pueden utilizar estiércol. Se adapta muy bien en la mayoría de suelos donde se cultivan cereales y aunque no es una planta muy exigente con el clima, adquiere un sabor más picante en climas fríos. Según las circunstancias, se obtiene un rendimiento de 12 a 20 toneladas por hectárea.

Si se usa cultivo de rotación, se combina en acabado de la col o el pepino. Se puede plantar directamente en el suelo, en filas separadas de 20 cm, con una distancia entre dientes, en la hilera, de ocho a diez centímetros. La profundidad depende de la calidad del terreno, por lo general unos 5 cm. La recogida se lleva a cabo cuando las hojas empiezan a hacerse amarillentas. Los bulbos se dejan secar a la sombra en lugar seco para evitar que broten.

En inviernos húmedos sufre ataques por hongos. Se recomienda abono en proporción N / P / K de 12/04/20, donde la alta cantidad de potasio ayuda a la conservación de los bulbos. Esporádicamente los atacan pájaros y hay que protegerlos adecuadamente con red. No tiene mucho plagas, excepto unas pocas larvas de moscas o de escarabajos. En la agricultura ecológica, se utiliza un infusión a base de veinte gramos de ajo por litro contra insectos, ácaros y otras enfermedades.

Sin embargo, la propagación vegetativa, la única posible, tiene unos inconvenientes mayores: podredumbre, germinación prematura, bajo rendimiento, transferencia de enfermedades de un año a otro. Ya se desarrollaron variantes que se pueden sembrar, por el resultado aún no es convincente, ni por gusto, ni por el rendimiento.

Usos medicinales

El ajo se utilizó para aliviar toda una clase de problemas de salud, debido a su alto contenido en compuestos organosulfurados. El principal componente activo es aliína (S-alilo-cisteïnasulfòxid), un importante antioxidante cadio- y neuroprotectiu. Contribuye a bajar los niveles de glucose, insulina, triglicéridos y ácido úrico en la sangre, ayuda contra la resistencia a la insulina y reduce los niveles de citoquina.  Los principales efectos positivos, probados por estudios clínicos son la prevención del deterioro del aparato circulatorio y la pérdida de apetito.

Según un metaestudio de 2007, con niños, fármacos a base de ajo van probarse eficaces en infecciones de las vías respiratorias superiores, en la reducción del dolor en otitis infecciosa. No había ningún efecto probado en problemas cardiovasculares infantiles. El efecto en la presión sanguínea y la concentración de lípidos en la sangre necesita más estudios para poder hacer conclusiones claras. Hay una contraindicación importante: el uso tópico de ajo crudo, como tratamiento antiviral o antipirético en la piel joven puede causar quemaduras.

Sin pruebas experimentales o clínicos en la medicina popular se ha utilizado como afrodisíaco, como una panacea contra bronquitis, aerofagia, dispepsias, espasmos abdominales, amenorrea, diabetes. Típicamente se ha utilizado para el tratamiento de callos, verrugas,  otitis, artritis, artralgias, neuralgias o ciática.

Los egipcios ya lo utilizaban como un remedio para los dolores y los griegos hacían comer un ajo crudo a los atletas antes de cada competición, ya que lo consideraban como una fuente de fortaleza física.  Asimismo, se utilizó contra la peste, y también durante las dos guerras mundiales para el tratamiento de heridas, del cólera o del tifus.

Farmacología

Entre otros, se han descrito los siguientes efectos farmacológicos:

  • Hipolipemiante: Disminuye el nivel de colesterol LDL en la sangre (colesterol dañino), y tiene un efecto cardioprotector; y no afecta a los niveles de triglicéridos cardiosaludables y necesarios para el cuerpo. De esta manera el ajo contribuye en la prevención de enfermedades coronarias y accidentes vasculares cerebrales.
  • Vasodilatador periférico: Este efecto causa un aumento del calibre de los vasos y se produce por una reducción de agentes vasopresores como las prostaglandinas y angiotensina II, y por una activación de una óxido-nítrico sintetasa que produce óxido nítrico.
  • Antihipertensivo: Este efecto es causado por el efecto vasodilatador. En dosis elevadas, el ajo provoca un descenso de la tensión arterial, tanto de la máxima como la mínima.
  • Antiagregante plaquetario: Impide la tendencia excesiva de las plaquetas sanguíneas a agruparse formando coágulos, y también actúa como fibrinolítico (deshace la fibrina que es la proteína que forma los coágulos sanguíneos). De esta manera se consigue aumentar la fluidez en la sangre y hace que sea recomendable a todas aquellas personas que han sufrido embolias, trombosis
  • Hipoglucemiante: El ajo normaliza el nivel de glucosa sabguinia y por lo tanto, es bueno que lo utilicen los diabéticos y los obesos.
  • Antibiótico y antiséptico general: El ajo tiene también una acción antibiótica contra varios microorganismos (Escherichia coli, Salmonella typhi, estafilococos y estreptococos, varios hongos, algunos virus …). El poder bactericida del ajo en el conducto intestinal es selectivo por lo que a diferencia de los antibióticos sintéticos, regula la flora intestinal y no la destruye, ya que sólo actúa sobre las bacterias patógenas.
  • Estimulante de las defensas: El ajo aumenta la actividad de las células defensivas del organismo, linfocitos y macrófagos, y por lo tanto estimula la respuesta inmunológica y ayuda al sistema inmunitario del organismo a resistir las infecciones. De este modo, actualmente  Cada vez más se está utilizando el ajo como complemento en el tratamiento del sida.
  • Anticanceroso: Hay estudios  que habrían demostrado que el ajo bloquea la formación de ciertos carcinógenos, denominados nitrosamina, que pueden producirse durante la digestión de determinados alimentos. El alicina, uno de sus principios activos, impediría la proliferación de la bacteria Helicobacter pylori, relacionado con las úlceras de estómago, que pueden favorecer el desarrollo de cáncer de estómago.
  • La medicina popular le acuerda un efecto vermífugo, de favorecer la digestión y de «sanear el cuerpo»  lo que no se ha probado de manera científica.

Toxicidad

La toxicidad del ajo es muy escasa. El uso del ajo en dosis elevadas, especialmente crudo o en extractos, está desaconsejado en casos de hemorragia, ya sea de causa traumática (heridas, accidentes, etc.) o menstrual (reglas abundantes). Así pues, debido a su acción anticoagulante, dosis altas de ajo pueden prolongar las hemorragias y dificultar los procesos de coagulación.

Asimismo, su ingestión continuada y abusiva (habitualmente más de tres o cuatro grandes al día) puede provocar una cierta irritación en el estómago y así originar dolores abdominales, náuseas, vómitos, diarreas, etc. Puede también generar esos mismos afectos en personas que ingieren ajo teniendo el estómago vacío.

No es aconsejable la ingestión durante la lactancia, ya que los sulfóxido pueden acceder a la leche materna y conferirle un sabor desagradable. Ha sido demostrado que el ajo puede generar de vez en cuando reacciones alérgicas o asmáticas o dermatitis después de haber inhalado la droga.

El único efecto secundario desagradable frecuente es aliento de ajo, ya que no le guste todos, tanto para la persona que lo ha ingerido como para las personas de alrededor.

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