Qué es el Mal de Altura? Síntomas, Causas y Prevención

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Qué es el mal de altura?

El mal de altura o mal de montaña agudo es un síndrome de sufrimiento, vinculada a una subida demasiado rápida en altas altitudes, a la ausencia de aclimatación y una sensibilidad personal, más o menos importante. Los síntomas del mal de altura son cefaleas, náuseas y vómitos, insomnio, cansancio general, lasitud, vértigos, trastornos del equilibrio, la disnea e inapetencia.

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Síntomas del mal de altura

Hay cinco manifestaciones del mal de altura:

  •     El mal de altura agudo se correlaciona con la altitud y la rapidez de la ascensión. Los síntomas iniciales son: dolor de cabeza, el síntoma más común y persistente, decaimiento, mareos, escalofríos, náusea, vómito, palidez de cara, ahogo y labios morados (cianosis). A continuación: rubor facial, irritabilidad, dificultad de concentración, vértigo, pitidos en los oídos, alteraciones de la audición, pérdida de apetito, insomnio, aumento del ahogo, debilidad severa, intolerancia al esfuerzo, más dolor de cabeza, palpitaciones, alteraciones del ritmo respiratorio y pérdida de peso. Síntomas más graves son los de edema pulmonar y encefalopatía.
  •     Edema pulmonar: Sus síntomas son tos, sensación de falta de aliento desproporcionado al ejercicio, dolor de cabeza, poca capacidad de hacer ejercicio, fatiga, ahogo en reposo, y opresión torácica. El reconocimiento de estos síntomas como síntomas de edema de pulmón es vital para que el paciente pueda descender antes de que la enfermedad se lo impida. Si no desciende, los síntomas siguientes son: gran dificultad respiratoria con la sensación subjetiva y objetiva de respiración sibilante (silbidos respiratorios), y empeoramiento de la respiración en estirarse y mejora al incorporar el tórax (ortopnea).
  •     Alarma de la encefalopatía de gran altitud. Los síntomas son: alteración de la conciencia y de la marcha, el paciente camina como si estuviera ebrio. Si el paciente no desciende, suele haber dolor de cabeza muy intenso, confusión, retención o incontinencia urinaria, déficits neurológicos, convulsiones y coma.
  •     El mal de montaña subagudo se produce en personas no aclimatadas que permanecen a altitudes superiores a los 4500 m. Los síntomas son ahogo y tos. Suele haber, además, deshidratación, sequedad de piel y prurito.
  •     El mal de montaña crónico no suele ser una enfermedad del viajero sino una enfermedad propia de los residentes en comunidades que viven a gran altitud y que han perdido los mecanismos de adaptación al ambiente que los rodea.

Se trata pues de una enfermedad frecuente que afecta a gente con buena salud pero expuesta a un entorno extremo de alta altitud. Su incidencia es variable, pero aumenta muy rápidamente con la altitud; sería del 15% a 2.000 metros de altitud y del 60% a 4.000 metros.

Este mal aparece después de algunas horas en altitud; retrocede con la aclimatación y desaparece inmediatamente con el descenso. Las personas que toman un teleférico para quedarse sólo una o dos horas en alta altitud, el tiempo de admirar el paisaje no estarían afectadas.

Causas del mal de altura

La presión atmosférica y por tanto con ella, la presión parcial en oxígeno, disminuyen con la altitud según una relación prácticamente exponencial. Por eso la cantidad de oxígeno disponible en el nivel celular disminuye, lo que genera inmediatamente un cierto número de mecanismos compensadores (hiperventilación, modificación de la afinidad de la hemoglobina por el oxígeno, poliglobulia, etc.).

Cuando estos mecanismos compensadores son insuficientes o no hay suficiente tiempo de instalarse, la víctima puede desarrollar un conjunto de síntomas llamado «mal de montaña agudo». En los casos más graves, la persona puede hacer un edema pulmonar, edema cerebral, lo que puede llevar finalmente a la muerte en ausencia de tratamiento apropiado (descenso, oxígeno, farmacología).

Prevención y cuidados

La prevención pasa en principio para la aclimatación. Incluye la ascensión lenta, reposo y dormir adecuadamente el día antes de la ascensión, comer con medida y evitar el alcohol, el tabaco y la actividad física innecesaria. Para estancias prolongados sobre 3.500 metros, hay que progresar en altitud de 500 metros a 800 metros máximo por día según la sensibilidad. A una altitud elevada (entre 4.000 metros y 5.000 metros), el edema pulmonar de alta altitud (Ophain) puede sobrevenir brutalmente en todo momento en el transcurso de las primeras 48 horas. La aclimatación es imposible o subóptima a partir de los 5500 m.

Algunos medicamentos como los inhibidores cálcicos mejoran el estado del enfermo y en caso de sobrevenir el mal, le dan un pequeño margen de tiempo para permitirle bajar y perder rápidamente altitud, lo que es realmente el único método de cura eficaz.

A una altitud muy elevada, más allá de 5.000 metros, el mal se puede complicar de un edema cerebral de alta altitud que se caracteriza por modificaciones del humor y del comportamiento, y / o por dolores de cabeza insoportables. Trastornos de la vista y los vómitos en aviones de reacción, preceden el coma que es fatal, si el enfermo no ha bajado inmediatamente a una altitud más baja, o se pone inmediatamente en una campana permitiendo aumentar la presión, llamada campana hiperbárica.

En los Andes (Perú, Bolivia), las propiedades de la hoja de coca, consumida en forma de té (mate de coca) o masticada, permiten apaciguar los síntomas.

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