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Según una reciente estadística médica de Estados Unidos, las hemorroides son uno de los problemas de salud “colaterales” más frecuentes entre las mujeres embarazadas. Las cifras hablan de casi la mitad de las mujeres embarazadas que deben lidiar con sangrado, ardor de estómago y dolor localizado en la zona anal, síntomas que se añaden a la incomodidad de los profundos cambios por los que pasan sus cuerpos.

Sería razonable preguntarse por qué las mujeres embarazadas tienen un riesgo tan alto de sufrir dolencias hemorroidales, por qué los síntomas aparecen a veces en mujeres nunca habían sufrido hemorroides antes del embarazo, y por qué éstos empeoran progresivamente hasta el tercer trimestre. No hay una sola razón para esto, sino un conjunto de causas que son la base del fenómeno.

Una de las más significativas es el peso del feto que crece día a día; en particular, a partir de la vigesimoquinta semana, la considerable presión del bebé causa estancamiento de sangre en la parte inferior del abdomen y, en consecuencia, las hemorroides se hinchan, ya que son estructuras anatómicas vascularizadas que se ven muy afectadas por problemas de circulación.

Durante el embarazo también son frecuentes los episodios de estreñimiento, que pueden llegar a causar estreñimiento crónico, y es fácil imaginar el impacto del paso de heces duras y compactas en las hemorroides ya hinchadas e irritadas.

Incluso las pocas afortunadas que durante el embarazo no se ven afectadas por estos problemas todavía pueden sufrirlos durante el parto, debido al intenso estrés y la presión en la zona del suelo pélvico: en pocas palabras, la enfermedad hemorroidal está constantemente al acecho, y es necesario ser consciente de ello. Pero hay que tener tranquilidad, ya que, en la mayoría de los casos, estos trastornos son temporales y tienden a desaparecer en unos pocos meses después del parto.

¿Y si, en el peor de los casos, no se curan? También en este caso hay solución, ya que la cirugía mínimamente invasiva ofrece soluciones eficaces e innovadoras para restablecer las condiciones normales.

El método THD Doppler, con su eficacia científicamente probada y exitoso historial en constante expansión, también ofrece a los pacientes con problemas proctológicos (por ejemplo, el prolapso hemorroidal de grado III-IV) la esperanza de volver a la plena salud.

El THD Doppler es un método quirúrgico mínimamente invasivo que tiene un tiempo de recuperación muy rápida en comparación con la mejora significativa del bienestar y la relación con el propio cuerpo.

La deflación de hemorroides irritadas, combinada con el reposicionamiento en la posición anatómica correcta de tejido posiblemente sujeto a un prolapso, son las claves del éxito de esta técnica quirúrgica que ha revolucionado el tratamiento de las hemorroides y que ha hecho que sea trastorno tratable.

Hemorroides durante el embarazo: un problema común, pero que tienen solución. ¿Cómo?
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